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sep 22 2007

50 años de una tragedia: el derrumbe de la plaza de toros

En el mundo de los toros cada tragedia inmortaliza un cartel. El de aquel 22 de septiembre de 1957 pasó a la historia por anunciar el festejo en el que se produjo una de las mayores y más recordadas tragedias sucedidas en Alcalá la Real, el desplome de la plaza de toros que se llevó la vida de seis aficionados, dejó más de un centenar de heridos de diversa consideración y marcó a la afición taurina de un pueblo que desde entonces siempre mira con recelo los cosos portátiles.

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Estado de la plaza de toros tras el derrumbe. Foto: Archivo Manuel Aceituno.

La razón de la presencia de este tipo de plazas de quita y pon está, lógicamente, en la ausencia de una plaza de toros fija, aunque en Alcalá no siempre hemos estado como en la actualidad. Alcalá la Real contó con un coso taurino de fábrica situado en las inmediaciones del antiguo convento de San Francisco, construido a finales del siglo XIX reutilizando materiales de aquél y que como peculiaridad presentaba una doble planta circular-cuadrangular al estilo del Palacio de Carlos V de Granada. Es decir, exteriormente no era redonda sino cuadrada, excentricidad arquitectónica muy de Alcalá (por lo de imitar a Granada) y que de haberse conservado constituiría hoy un ejemplar único en España. Esta plaza mantuvo su actividad hasta el 8 de julio de 1928, día en el que una becerrada a beneficio del Asilo que se estaba construyendo en la ciudad puso fin a la breve historia de este curioso coso, aún por relatar. Seguramente fuera el mal estado de conservación del edificio lo que desaconsejó su uso, así que como le ocurriera a los Arcos, al Rosario y a tantos otros monumentos locales, la plaza cuadrada fue víctima de la hispánica tradición de destruir en lugar de rehabilitar y de conservar.

cartel.gifPero volviendo a la plaza de los lamentos, ni la ausencia de la plaza de toros, ni la Guerra Civil, ni las penurias de la posguerra hicieron desaparecer la afición por la fiesta nacional en un pueblo en el que de vez en cuando despuntaba alguna figura local y del que llegó a salir un notable empresario taurino, don Francisco Utrilla. Los toros siguieron viniendo por San Mateo gracias a la instalación de plazas de madera, esta vez en la zona llana del pueblo, celebrándose generalmente novilladas y becerradas en las que rara vez faltaba la actuación de algún autóctono. En la feria de 1957 la plaza se instaló en la Magdalena, junto a la carretera de Granada, y el cartel anunciaba al rejoneador Bernardino Landete y a los novilleros Rafael García y José Urquiza “Pepete”, este último ídolo local. Los precios de las entradas andaron entre las 35 pesetas en tendido general de sol y las 75 pesetas en barrera numerada de sombra.

Con un lleno casi absoluto (más de tres mil espectadores), a las cinco de la tarde dio comienzo el festejo. Landete abrió plaza y toreó a caballo al primer novillo; le siguió el granadino Rafael García y cerró la primera tanda “Pepete” con una faena que encandiló a la afición y que fue premiada con dos orejas, el rabo y hasta una de las cuatro patas del toro, junto con una ovación tan generosa que mantuvo en pie a sus paisanos durante varios minutos. En ese momento, cuando “Pepete” recibía el caluroso aplauso del público, se oyó un crujido seco que provenía del cinturón de acero que afianzaba el armazón de la plaza. Había reventado. Eran las seis y cuarto de la tarde y en cuestión de segundos la plaza se abrió como un abanico atrapando a cientos de alcalaínos en su interior.

En los primeros instantes la confusión se apoderó del gentío, pero con la estructura vencida y conscientes de lo sucedido, la serenidad fue imponiéndose y rápidamente los ilesos procedieron a sacar de las entrañas de la plaza a los heridos, la mayoría situados en la parte superior de los tendidos. Todos los coches disponibles en la zona comenzaron a trasladarlos al Hospital Civil, que se vio obligado a desalojar gran parte de la casa cuna para dar cabida a la ingente cantidad de afectados que recibía. A pesar del trabajo frenético de médicos, enfermeras y de todo aquel que con conocimientos básicos de medicina se prestó a ayudar, los heridos se amontonaban y la situación empezó a desbordarse. Ante la magnitud de la tragedia don José Garnica, alcalde de la ciudad, pidió auxilio a los pueblos más cercanos y a las autoridades de Granada y de Jaén, que a lo largo de la noche enviaron varios equipos de transfusión de sangre, médicos y ambulancias para recoger a los heridos más graves y trasladarlos hasta los centros hospitalarios de ambas ciudades. Al mismo tiempo la iglesia de Consolación abría sus puertas ante la avalancha de devotos en plegaria por la suerte de los heridos y el Altar Mayor se llenaba de velas como nunca después se ha vuelvo a ver. El templo permaneció abierto durante toda la noche.

Fallecieron en el Hospital Civil de la calle Rosario don Pedro Lizana Veja, de sesenta años; don Juan Antonio Sánchez Salas, de veinte años y natural de Montefrío; y don Juan Garrido Martín, de veintidós años. Fueron enterrados el día 23 a las doce y media de la mañana en una ceremonia celebrada en Consolación y a la que asistieron las autoridades provinciales. El comercio local cerró y se suspendieron los días que quedaban de fiestas. Días después fallecían en los sanatorios de la Salud y de la Purísima de Granada don Marcelo López Castillo y don José Romero Nieto. Francisco Ramírez Ruiz lo hacía en Jaén. En cuanto a los heridos, las crónicas no llegan a cuantificar el número exacto aunque lo eleva por encima del centenar ya que muchos, los más leves, fueron atendidos en farmacias y en casas particulares escapando al control médico.

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“Pepete” recibe la ovación del público tras matar su primer novillo. Esta imagen se tomó minutos antes del derrumbe. Foto: Archivo Manuel Aceituno.

Como suele decirse en cada tragedia, la cosa podría haber sido peor y la suerte jugó un papel fundamental. En el momento que cayó la estructura el único toro que había en el ruedo estaba muerto, mientras que los toriles se mantuvieron en pie, lo que evitó que los dos que aguardaban en su interior quedaran libres y la emprendieran a cornadas con los aterrados alcalaínos, que ya tenían bastante con reaccionar a lo sucedido.

entradatoros.gifEl día 4 de octubre se celebró un funeral por las víctimas y se rezó una salva de acción de gracias. Inmediatamente la justicia abrió dirigencias en busca de los responsables del accidente. Puede que la ruptura del cinturón de acero, al margen de la masificación, se debiera a un cúmulo de fatales circunstancias entre las que no cabe desdeñar el posible el mal estado del cinturón, la irregularidad del terreno o el montaje defectuoso de la estructura. Según narraron a la prensa algunos testigos, nada más iniciarse la corrida varias puertas quedaron sin vigilancia y un gran número de personas lograron entrar sin localidad, lo que pudo sobrecargar la estructura de la plaza. Por otro lado, el hecho de producirse el derrumbe en el momento exacto en que el público se encontraba en pie y ovacionando al diestro local “Petete”, hace pensar que el movimiento de los espectadores pudo ayudar a desestabilizar la plaza y provocar el derrumbe.

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Portada de Ideal del 24 de septiembre.

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“Pepete” en la faena al tercer novillo, el primero de su lote. Foto: Archivo Manuel Aceituno.

Derrumbe de la Plaza de Toros
Por Julián Martínez. Noviembre 2007

Era el mes de septiembre del año 1957 y Alcalá celebraba su tradicional Feria de San Mateo. En la explanada ante la Iglesia de San Antonio, bajo las ancestrales moreras y castaños que allí hubo, estaban puestos el carrusel, las ”volaoras”, los columpios, los coches locos, los ”caballicos”, la caseta de tiro y el laberinto del horror, amén de la gallina con cuernos. Al otro lado de la carretera, ya en el Paseo, se alineaban, dando doble espaldera a la Cruz de los Caídos, las casetas de turrón, con sus repisas y mos-tradores repletos de golosinas; y también las dos casetas de baile: la de los ”señori-cos”, reservada a la élite del lugar, y la del pellizco para el pueblo llano. En la ”Posá” de Toro, haciendo esquina con la Calle Abad Palomino [alias Calle la Peste], estaban, al final de las cuadras, los caballos del rejoneador don Bernardino Landete, pues, en la tarde del día veintidós, se iba a celebrar una novillada. Eran, aquellos vigorosos corce-les, ejemplares únicos de su especie, con piel fulgente – para mí de color rosa. Así, pasaba yo, a mis doce años aún no cumplidos, cuanto tiempo podía contemplándoles las cicatrices e imaginando furiosas galopadas con ellos, aunque, eso sí, sin toro. Mas pronto mis escapadas y desapariciones fueron sometidas, por decreto materno, a in-flexible reglamento que, a la menor infracción, entraría en vigor mermando o supri-miendo mi endeble presupuesto de fiestas. ¡Una injusticia de las peores! A todo esto, había sido instalado frente a la Orujera de la ”Manena”, allí donde hoy se encuentra el Ferial Nuevo, un coso portátil de madera, porque Alcalá carecía, ya entonces, de una plaza de toros edificada en obra. La antigua arena que antaño existió a la sombra de La Mota, junto al derruido Convento de San Francisco – al que no sé porqué decíamos Iglesia de los Espiritistas – se había dejado de utilizar treinta años antes, siendo pronto convertida en cantera a expoliar.
 
Pues bien:

El día veintidos, a media tarde, este servidor se esfumó de casa, aun a riesgo de ma-yores represalias, para, desde la esquina del Llanillo, frente al Pilar de los Álamos, ver pasar a ”Pepete” vestido de luces. Y en efecto, ”Pepete” – o quien fuese, pasó vestido de luces, en el asiento trasero de un coche negro. Acto seguido, ya era yo uno más de los muchos que pululaban por fuera, alrededor del improvisado graderío. A la sombra de uno de aquellos centenarios árboles, que entonces flanqueaban ambos lados de la carretera, explicaba un experto a cada toque del clarín: »Ahora viene el tercer tercio« – »Ahora l’han dao un’aviso» – »Eso es pa’ las banderillas». Allá estaba mi persona, ilustrándome en tauromaquia, cuando, en medio del griterío y las palmas, sonó un chasquido, seco y metálico, tal hubiese saltado gigantesca cuerda de guitarra. Al ins-tante se abrió el cerco de tablones, haciendo remolino antes de caer en tierra y quedar todo envuelto en la polvareda. Durante unos segundos, muy pocos, reinó silencio ab-soluto, no oyéndose después mas que voces, lamentos y gemidos, en tanto aparecían los primeros heridos chorreando sangre. Como impulsado por resorte eché a correr en dirección al pueblo. Algunos metros detrás de mí corría igual un joven de 18 – 20 años, alto y delgado, que llevaba en la mano derecha una banderilla con su púa arpo-nada apuntando al suelo, y que dio en decirme: »¡Nene, no corras tanto!« En la esqui-na de la ya arriba mencionada Calle de Abad Palomino, donde en aquel tiempo vivía la familia, hallé a mi madre conversando con otras vecinas: »¡Que s’a caío la plaza los toros!« … fueron mis azoradas palabras. Fui, pues, el primero en llegar al pueblo y dar la noticia de viva voz. Poco después ya pasaban coches y motocarros llevando los accidentados al hospital, a la sazón sito en la Calle del Rosario. El siniestro arrojó un saldo de más de un centenar de víctimas, de ellas seis mortales. Años más tarde, en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada, fue compañero de estudios mío, durante el Curso Selectivo, un sobrino del dueño de aquel infortunado anfiteatro. JM/2007 

14 comentarios

  1. juan aguayo moreno

    Recuerdo esa tragedia porque recién licenciado fui con un pequeño turismo a pasar el día en Alcalá y no fuimos a los toros de milagro estado merendando ala salida de Alcalá creo que se llamaba fuente aorta empezaron asonar los altavoces creo que de las casetas pidiendo ayuda recuerdo que dejamos la comida y yo me dirige alapla para prestar mi ayuda y recuedo que no fue de las mas grande pero si recuerdo que di seis viajes y como no cojian en los hospitales los llevamos a las farmacias no se me puede borrar de mi mente yo tenia 20 años y la familia que benian con migo Eduardo cervera y la familia el era el dueño del coche y el otro dueño Luis hijo de juan antonio el ingle todos de Monetario un abrazo para los familiares de las tragedia y para Alcalá la real

  2. M.J

    Yo acabo de leer esta pagina y viene a mi mente recuerdos de ese dia pues lo tengo muy presente en mi vida, porque Juan Antonio Sanchez era mi abuelo.
    Quiero añadir que la edad no era 20, si no 70 años.
    Fue un dia dramático para mi familia y la de muchas personas, aunque pase el tiempo,este suceso nunca se borrarä de mi corazon , ni en el de mi familia .

  3. francisco perez moya

    acabo de leer esta pagina y viene a mi memoria ese momento.Yo entonces tenia alrededor de 8 años y junto con mi hermano 2 años mayor(ya fallecido),ibamos para la plaza de toros bajando por la carretera de Granada,cuando a la altura aproximadamente de donde estaba la estacion de engrase,vimos una “polvareda muy grande” y acto seguido vimos a un sr. que venia gritando y con la mano puesta en el ojo,despues me entere que lo habia perdido.
    nosotros(mi hermano y yo) ibamos para intentar mirar por las rendijas de la plaza y asi ver algo,pues mis padres estaban dentro y asi esperabamos para cuando salieran nos llevaran a los “cacharritos” siempre dijimos la suerte que tuvimos ya que si vamos antes,no sabemos lo que hubiera ocurrido.
    Por cierto,a mi madre la llevaron a Granada al clinico para operarla de la cadera,y quedo con secuelas para toda la vida.A mi padre no le paso absolutamente nada aun estando al lado de ella.YA FALLECIERON TODOS (QUE EN PAZ DESCANSEN)
    Hago este comentario desde TORRE DEL MAR(Malaga) donde resido desde hace 35 años.Por cierto que en estos dias ire al cementerio para limpiarlo y levar flores.
    solamente decir que me siento como lo que soy ALCALAINO HASTA LA MEDULA)aunque no vaya con frecuencia por Alcala y la defiendo “a capa y espada”como no podia ser de otra manera,aunque tambien es justo reconocer,que despues de tanto tiempo aqui,mi esposa de aqui y mis hijos de aqui,tengo de alguna forma mi cariño repartido entre estas dos localidades.GRACIAS.

  4. alicia arco garcia

    Hola soi alicia tengo 18 años yno sabia nada de esta historia tan sorprendente k sucedio en alcala komo es muy normal si nadie te lo a contado pos no te as enterado pero me a parecio una historia konmovedora ala vez k tan real y triste la gente k aquel dia iba a pasar un dia de diversion k al final k torno tragedia aunque pudo ser peor me alegro de aver descubierto esta historia ya k me gusta saber de alcala en años atras un saludo para toda la gente k viviera esta historia delos que aun esten kon nosotros

  5. Federico Parra

    Acabo de leer esta crónica y la nostalgia se ha apoderado de mí, los recuerdos aunque lejanos han aflorado y me han hecho recordar de una manera emotiva aquella tarde. Yo estaba allí, solamente tenía seis años recien cumplidos, pero lo recuerdo con una lucidez impresionante. Estaba sentado sobre las rodillas de mi padre, junto a nosotros mi hermano Inda lo hacía sobre las de Emilio (el de la fábrica de tejidos de La Tejuela) y de pronto entre un trueno y mil gritos nos vimos en el suelo, envueltos en un amasijo de tablas, ropa, zapatos y clavos. Mi padre tuvo alguna fractura de costillas, a nosotros no nos paso nada, ellos nos amortiguaron el golpe. Nos sacaron de allí corriendo y alguna vez he seguido soñando con mucho ruido de ambulancias, coches, llantos y velas. Los toros me apasionan, mi padre y mi abuelo Francisco me hablaron mucho de leyendas y toreros. No viajo mucho por Alcalá, lo imprescindible para sentir el vínculo que me une, pero cuando dispongo de tiempo libre, busco por los rincones del espacio noticias como esta, que me hacen recordar la historia de mi querida tierra. Un abrazo para todos mis paisanos.

  6. Julián Martínez

    En 1957 tenía yo 11 años y era uno más de los que merodeaban alrededor de la “la Plaza”, buscando de hallar algún agujero o rendija por donde mirar dentro.
    Repentinamente se oyó un chasquido y en cuestión de segundos cayó el tablado haciendo remolino a la izquierda.
    Como impulsado por resorte eché a correr como un poseso carretera arriba, en dirección del pueblo. Unos metros tras de mí corría igual un joven de quizá 18 ó 20 años, alto y delgado, que llevaba una banderilla en la mano, que dio en decirme ¡”Nene no corras tanto”! En vano … pues fui el primero en llegar al casco urbano.
    En la esquina con el Paseo de la Calle Abad Palomino (alias “Calle la Peste”), donde entonces vivía mi familia, hallé a mi madre conversando con algunas vecinas, siendo mis primeras palabras ¡”Que s’a caío la Plaza los Toros”!
    Pocos minutos después ya llegaban coches y motocarros llevando los heridos al Hospital, que entonces estaba en la Calle Rosario.
    Nunca supe quién fue mi compañero de carrera … o mejor, de corrida.

  7. Julián Martínez

    Ah … Quizá añadir que luego, en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada, fue compañero mío en Selectivo un sobrino del dueño de “la Plaza” siniestrada.

  8. José Abril Gracia

    Como natural de Montefrio, recuerdo la tragedia y lo ocurrido. El comentario narrado por Juan Aguayo es tal y como ocurrió.

  9. María José Urquiza Torres

    No sabía de la publicación de esta noticia en su día. Quizá hoy, el día que cumple años mi hijo, y sobrecogida por un arrebato de nostalgia, he puesto el nombre de mi padre en un buscador ya que hace muy poco, a penas la pasada semana, habría cumplido años. Ochenta años.

    He encontrado una página que hablaba de la tragedia que ocurrió ese 22 de septiembre de 1.957, y que les cita a Vds. como fuente. Por eso escribo este comentario. Una semana después de esa tragedia mi padre cumplió dieciocho años; mi padre era “pepete”.

    No llegó nunca a tomar la alternativa; no se si por supertición después de lo que ocurrió (algo le oí decir alguna vez, ya se sabe cómo son los toreros) o por mala suerte; pero no llegó a triunfar y lo dejó después de más de una buena “corná” de recuerdo. Hoy yace en Valencia, junto a un señor cuyo epitafio reza: “Chicorrito, el más grande aficionao del toreo. Gracias Maestro”. Lo que son las cosas: Dios los cría y ellos se juntan. Gracias por publicar mi comentario, es un pequeño homenaje a mi padre. Me gustaría que me contaran cosas de él como novillero, pues no hablaba mucho de ello, más bien nada; no haber llegado a matador de toros fue una espinita que le quedó por siempre en el corazón, estoy segura, quizá por ello fuese reservado.

    Gracias de nuevo.

  10. María José Urquiza Torres

    Por cierto, me parece precioso cómo ilustraron la noticia. Si bien tengo fotos de mi padre toreando, solo conservamos un cartel (de otra novillada) y un pequeño tríptico en el que se hacía publicidad.

    Se que durante bastantes años un traje de luces de mi padre estuvo expuesto en un bar de Alcalá; yo era entonces pequeña. Por lo que he sabido, hace años que ya no está; me gustaría seguirle la pista si fuese posible.

    Gracias

  11. Antonio Garrido (Sobrino de Juan Garrido Martín uno de los afectados)

    Apenas me acuerdo de mi tío; todo sucedió cuando yo tenía apenas 2 años, pero tengo referencias que esta persona era un talento entre todos los hermanos que eran seis y ya se destacaba por sus conocimientos en su juventud. Se que se había ido voluntario al servicio militar a Madrid y justo que se encontraba de permiso por esa fecha y fue invitado por un amigo ya fallecido a presenciar la corrida y allí encontró su final de etapa, tal vez, en la Tierra, lugo la Vida continua. Pero así son las cosas que suceden en la vida de las formas en tercera dimensión; ya se han marchado muchos de nuestra genética a otros planos donde el sufrimiento no es como aquí en la Tierra el “PAN NUESTRO DE CADA DÍA”, sobre todo para quienes pierden el libre albedrio o se dejan llevar por impulsos erróneos en su existencia. Luego no pasa nada, la vida es ETERNIDAD en contínua renovación, incluso para los toros y otros muchos animales que se maltratan de manera inconsciente por los humanos. Ya hay muchas personas que sienten en su corazón el dolor del martirio que supone esa tortura sangrienta injustificada, y desde una conciencia superior estamos convencidos que debería suspendense todo festejo que irrogue derramamiento de sangre, y sobre todo, denominando a semejantes barbaries “actos culturales”. Desde que han reaparecido las fiestas taurinas en Alcalá La Real, también están sucediendo más suicidios, accidentes, malos tratos, etc. La violencia, atrae violencia, como la locura colectiva motivada por la drogadicción, la alcoholemia, el noctambulismo, etc. generará cada vez más desesperación e incertidumbre. Alcalá La Real y toda la comarca Sierra Sur, está llena de belleza y es un enclave privilegiado, que si lo supiésemos cuidar DE VERDAD, los Ángeles que nos custodian y muchas otras entidades anónimas pero de superior conciencia que nos protegen, nos abrirían cada día más puertas donde encontrariamos verdaderos tesoros inagotables. Unámonos para que ese proyecto se vaya realizando.

  12. Antonio Garrido (Sobrino de Juan Garrido Martín uno de los afectados)

    Esta semana venimos realizando unas Jornadas de Bio-Cultura Rural las que van a ser más históricas que las anteriores, ya que nunca, que sepamos se han reconocido a tantas personas maestras con más de 90 años. Será un acto solemne que tendrá lugar en el antiguo Convento Capuchinos el domingo 30 de Mayo a partir de las 17 horas. Es un homenaje histórico dentro de las Jornadas de Bio-Cultura Rural que este año cumplen el XV aniversario. Cuantos alcalaínos y vecinos de la Sierra Sur y quienes vengan de las provincias limítrofes, van a disfrutar y mucho; pues el programa que hemos preparado este año es muy especial en todo su contenido. Conferencias de mucha calidad, exposición de productos ecológicos, talleres diversos, catas de productos artesanos, aceites ecológicos, quesos, repostería integral, etc. También para nuestra gente, la próxima semana desde el martes día 1 hasta el 5 sábado, se repiten algunos talleres y charlas sobre la salud y la higiene natural. Gimansia de mantenimiento, masajes, taichí, yoga, curso de milagros, iridología holística, etc. Todo se seguirá esa semana en el local de la Asociación Aspasana, desde las 10 de la mañana, descansando al medio día dos horas y luego desde las 5 de la tarde hasta las 9 en C/Alonso Alcalá 24- Alcalá la Real. Nuestro teléfono 953-584645 para hacer cualquier consulta o reservas. Pues el domingo se da una comida polular como cada año, ecológica en todo su contenido y esto será para potenciar la conscienciación ciudadana en todo lo relacionado con el auténtico bienestar y sobre todo para ir valorando cada vez más todo lo que tenemos en nuestra comarca.

  13. Manuel Vega Medina

    Llevo bastantes años viviendo en Madrid y por un paisano me he enterado de la existencia de esta publicación.
    Cuando ocurrió el accidente, yo tenía 5 años y a pesar de mi corta edad, tengo grabado en la memoria aquellos momentos que para mí fueron impactantes.
    Mi padre era músico, estaba en la Banda de Alcala la Real y se tuvo que ir con cierta antelación porque iban tocando “pasacalles” hasta la Plaza de Toros. Mi madre le dijo que iríamos algo más tarde porque nos tenía que arreglar a mi hermana y a mi.
    Los cierto es que nuestra suerte fué que a mi madre se le hizo tarde y cuando estábamos cerca del paseo, vimos como venía gente corriendo, en coches, e incluso camiones cargados con heridos procedentes de la Plaza de Toros y diciéndonos que se había caído la plaza haciendo la estructura el efecto de un “abanico”.
    Yo ante la noticia me escapé de mi madre y salí corriendo con dirección a la Plaza de Toros para buscar a mi padre. No llevaba muchos metros recorridos cuando le ví que venía cargado de instrumentos incluido su trombón y los papeles de música ensangrentados, pertencientes a él y al resto de compañeros, ya que él solo había sufrido algunos rasguños a pesar de que se encontraban en la parte más alta de la Plaza.
    Entre mi madre y yo, porque mi hermana era más pequeña, le ayudamos a llevarlos donde ellos ensallaban y los tenían guardados, que estaba cerca del Hospital en la C/ Rosario, y de paso, le curaran las heridas.
    Mi madre entró pero a mi no me dejaron, ya que las imagenes eran bastantes dantescas por la cantidad de heridos que estaban llegando y nos llevaron a casa que vivíamos cerca, en la calle Oteros.
    Gracias por vuestro interés en recopilar información de lo ocurrido y por permitir que dejemos nuestros testimonios de lo vivido. Un saludo.

  14. JOSE AFAN DE RIVERA RUANO

    BUENOS DIAS A TODOS, PUES ESTA ME PILLO A MI EN LA CITADA PLAZA DE ALCALA CON 8 AÑOS JUNTO A MI PADRE RAFAEL AFAN DE RIVERA SERRANO, POR AQUELLA EPOCA TENIA ENTONCES 8 AÑOS, YA QUE NACI EL AÑO 1949, EN FIN LO RECUERDO PERFECTAMENTE Y CON DETALLES AQUELLOS HECHOS DEL “”HUNDIMIENTO DE LA PLAZA DE ALCALA LA REAL”" AUNQUE YO ERA NATURAL DE “”MURES”" ALDEA PEDANEA “”POR AQUEL ENTONCES DE “”ALCALA LA REAL”" BIEN DIGO “”QUE RECUERDO PERFECTAMENTE EL HECHO”" PORQUE YO “”TENIA UN GRANO GRANDISIMO EN PIERNA IZQUIERDA”2 ASI QUE UNA CAIDA O ALGUNA PUNTILLA “”HIZO QUE EL MISMO SE ME REVENTARA”" Y POR TAL MOTIVO UNA BUENA “”CICATRIZ”" DEL MISMO. POR LO DEMAS YA RECUERDO CON ESA EDAD “”EL JALEO QUE HABIA”" MAYORIA QUEJANDOSE O LLORANDO, BUSACANDO A SUS FAMILIARES. BUENO PEQUEÑAS ANECDOTAS QUE OCURREN Y DESEO DEJARLO COMO “”COMENTARIO EN ESTA “”HEMEROTECA”". UN SALUDO A TODOS DESDE MALAGA A DIA 30 DE JULIO DEL 2013. SALUDOS DE JOSE AFAN DE RIVERA RUANO.

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