Hay quien dice que no se ha perdido tanto, que el 99.0 seguirá teniendo vida en el dial y que todos los días se informará de Alcalá la Real desde Jaén, pero para quienes hemos crecido con la emisora local de Onda Cero a nuestro lado la pérdida es enorme. Continuará el dial, sí, pero las voces alcalaínas ya no seguirán y con ello esta emisora pierde todo el carácter local que la distinguía.
Alfonso Arús, Pedro Pablo Parrado o Luis del Olmo entraron en mi casa, cuando yo era un niño, gracias a que en Alcalá se había abierto una emisora de Rueda Rato. También entraron voces más cercanas, como las de Juan Ribera, Jesús Zafra, Custodio Valverde, Rocío Alcaide, Pepe Montilla o José Ramón Puche. Compartí micrófonos con Lucía Gómez y con Angélica hace unos diez años, una experiencia inolvidable para mí, amante de la radio, de la que siempre seré deudor. Nunca olvidaré las retransmisiones de Pepe Montilla de los partidos del Alcalá CF de Pastor y Román, realizadas desde la artesanía radiofónica previa a la aparición de la telefonía móvil e internet. A ella he acudido como escolar, como deportista, como cofrade, como concejal y como colaborador, y como yo cientos de alcalaínos, tal vez miles, han tenido los micrófonos abiertos para compartir algo importante a lo largo de este cuarto de siglo. Mi memoria sobre muchos pasajes de Alcalá los ha escrito esta emisora y las voces que la hacían realidad.
Entonces Onda Cero, Rueda Rato o Cadena Rato, como se la quiera llamar, era algo más que una emisora de radio. Recuerdo que la mañana abría con programas para escolares y la noche cerraba con el deporte local, y entre medias horas y horas de música, concursos y noticias. La gente llamaba para preguntar por los horarios de los autobuses a Granada, por la farmacia de guardia o por la hora del cine de verano, y los chavales solíamos acudir para que nos grabaran en casetes los últimos éxitos musicales. Onda Cero era un servicio público a tiro de 581315, el vecino que siempre estaba presto a ayudarte en lo más perentorio.
Paradojas de la vida, conforme la ciudad y la audiencia fue creciendo, cuando las necesidades informativas aumentaban, las horas de programación local se fueron acortando en favor de las desconexiones provinciales, regionales y nacionales, hasta fijarse hace años la hora diaria que de 1 a 2 atendía Angélica. Aún así, su voz era más que suficiente para seguir sintiendo esta emisora como propia, como una radio local que cede 23 horas a informar de otros lugares porque en esa hora quedaba todo atendido. Nos acostumbramos a que con eso bastaba.
Angélica, como he tenido oportunidad de decirte, no desistas en la idea de celebrar el aniversario. Los 25 años no nos los quita nadie. Tal vez ya no habrá otros 25 pero los ya gastados merecen un recuerdo y te animo a que se realice a lo largo de este año. A lo mejor ya no tiene sentido apagar velas, mejor poner un broche de oro. ¿No te parece?
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2 comentarios
ANGÉLICA JIMÉNEZ
6 julio, 2012, a las 23:25 (UTC 2)
Me desborda todo el apoyo que estoy recibiendo y no me cansaré en vida de agradeceroslo bastante. Cierto es, Marino, que estos 25 años, ni han sido en vano ni los vamos a olvidar. El tiempo nos dará otra oportunidad y lo mismo con velas y todo!!! Un beso inmenso…
Rocío Alcaide.
7 julio, 2012, a las 0:12 (UTC 2)
El trabajo realizado con cariño por todos los que amamos la radio y hemos formado parte de esta emisora, trae nostalgia escrita con mayúsculas. Han sido 25 años que han pasado como un soplo de aire fresco que todos recordarán. Gracias.